Que maravilloso es el cerebro de un niño y que responsabilidad tan grande la de nosotros, los padres, pues somos los responsables de llenar ese espacio con buena instrucción, buenos valores, fundamentos firmes que les ayudarán a edificar sus vidas al crecer o quizás decidamos NO ser responsables y llenar sus pequeños cerebros con información inútil, hosca, hueca, palabras hirientes, de derrota, fracazo, insultos etc.
Nuestros hijos llegarán a ser lo que nosotros sembramos en ellos de pequeños. Por eso es un sabio consejo Deuteronomio 6:4-9
4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Si nuestros hijos son instruídos en la Verdad, la Palabra de Dios, hay promesa para sus vidas
Salmo 1:1-3
1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Y en su ley medita de día y de noche.
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
De que estamos llenando a nuestros hijos? Deseo con todo mi corazón no desaprovechar la oportunidad que Dios me ha dado de ser madre y maestra y sobre todo de ser un ejemplo vivo para mis hijas de cómo caminar correctamente según el mandato de nuestro Señor.


